RESEÑAS DE LÁPIZ Y PAPEL – “El Juicio Final y otros relatos”, por JESICA SABRINA CANTO.

(2018, Ed. Enigma Editores, Género: cuentos breves, Págs: 86)

David Sorbille tiene varios libros publicados de diversos géneros, mencionaré tan solo ‘Umbral de poesía (poemas)’, ‘Tributo a nuestro continente’ (ensayos, Premio Faja de Honor de la SADE), y ‘Lugares comunes y otros relatos’ (antecesor del libro que hablare a continuación). El juicio final y otros relatos está constituido por diecinueve textos divididos en dos secciones.

-Selección (2010-2012): La noche boca abajo; El límite de la razón; La dama del sueño; Reunión de consorcio; Se hizo justicia; El juicio final.
-Inéditos (2013-2016): La apuesta; El calesitero; La mano dura; El lugar elegido; La película; El loco del pelo rojo; La ceremonia; El incidente; La percha; El dibujo; La caja musical; El día del barrio; Cartas a papá.

Lo leo y surgen las preguntas por el origen de estos relatos, por los procesos narrativos utilizados por el autor, una tras otra. La brevedad, la impronta poética y las referencias culturales son los componentes principales. Resaltan los finales impactantes, abiertos, que hacen imposible no detenerse a pensar luego de la lectura de cada uno, invitan a la reflexión. Al hablar con el autor obtengo respuesta a las preguntas que mi mente formuló al leer el libro. Todo lo que me cuenta es fascinante.

Sobre la división del libro en dos secciones me dice que los relatos de Selección estaban publicados, los dos primeros en su libro ‘Los lugares comunes y otros relatos’, y el resto sueltos en antologías. Que consideró reunirlos todos y le pareció que formaban un cuerpo. No sabe si pude haber evolucionado hacia una forma diferente de cuento, pero una de las prologuistas le dijo que en este libro está filmando un poco la realidad, y él cree que es posible que sea así.

De su proceso de creación me dice que siempre toma un dato de la realidad, y que cuando empieza a transformarlo en ficción, le surge enseguida el pensamiento de ir a buscar determinado autor y se le van abriendo como ventanas para ir formando el relato. Considera que la virtud de la literatura es el ser un elemento que se mueve, que no está muerto, y que tiene determinadas lecturas según la época. Reconoce que sus temas han ido cambiando, que cuando empezó a publicar eran con cuestiones íntimas, luego fue pesando más a la escritura de compromiso social, luego a una forma de incidir en cómo otros poetas que conoce construyen su trabajo, y que ahora, está volviendo a aparecer otra vez lo íntimo. Dice que cuando fallece un familiar trata de transformarlo en literatura, como un modo de procesarlo. Falleció su madre en 2009 y publicó ‘Los lugares comunes y otros relatos’, respecto al cual otras personas le comentaron que aunque no esté nombrado el tema de la muerte se nota su presencia. Con respecto a ‘El juicio final y otros relatos’, su padre falleció en 2014, y ésto se narra en ‘Cartas a papá’, último cuento del libro.

Del primer relato, ‘La noche boca abajo’, dice que recuerda el titulo ‘La noche boca arriba’ de Cortázar, y que incluso hay una entrada referente a ‘Rayuela’. Este texto está constituido por seis párrafos de extensión similar que inician todos con las mismas palabras, “toco tu boca, y…”. Al respecto me dice que originalmente iba a escribir un poema, pero le salió en prosa y lo dejo como estaba. Este es mi relato preferido del libro, considero que muestra una foto con dimensión de profundidad, una imagen que dice mucho más.

Sobre ‘El juicio final’, el relato que da nombre al libro, me dice que tiene elementos reales: que conoció a un personaje que está en el texto, al igual que el contexto histórico y su obsesión por los sistemas de inteligencia en nuestro país, por lo cual originariamente concibió este relato con el titulo Historia secreta. Considera que esta narración es sobre un personaje de la realidad que falleció del modo que él lo cuenta y que había hecho mucho daño, que muestra una forma de perturbar la historia argentina. Considera que esa es una de las causa de por qué nos frustramos como sociedad y ese fue su disparador.

En cuanto a ‘El incidente’, un relato sobre un triangulo amoroso, dice que quiso hacer ver que eran dos mujeres que en realidad eran una. Que como no quiso recargar el personaje lo desvió a comentarios de películas y gustos literarios de cada uno de los personajes, para rematarlo con un hecho dramático. Y que el final en realidad es una burla. En este texto también aparece una definición de lo que es la narrativa para uno de los personajes, que me dice que esta sacada de apuntes de talleres, que lo fue armando con frases para mostrar que no era un profesor cualquiera sino de los que bajaba línea de cual tenía que ser el pensamiento de sus alumnos. Respecto a esa definición dice que algunas cosas las considera importantes porque el contexto es fundamental, si uno se olvida el contexto no puede razonar el texto que escriba o lea.

Respecto a los relatos ‘La mano dura’ y ‘La película’ me dice que hay una veta que es un poco fantástica, porque, a veces, cuando la realidad es muy dura la ficción le resulta limitada, entonces, le da una vuelta de tuerca por el lado de lo fantástico. Dice que eso le viene de sus lecturas de Borges, Cortázar, Di Benedetto, Abelardo Castillo, Rodolfo Walsh. Que ‘La mano’ dura surgió por algo que vivió en la calle y que le dio la sensación que entraba en un submundo que le anunciaba algo. Y que ‘La película’ no tiene final porque lo dejó abierto para que el lector lo siga construyendo, para jugar con el lector como cómplice. No terminar de cerrar los cuentos lo aprendió con Macedonio Fernández, el juego con la complicidad del lector, que se siga preguntando cosas y agregándole. Considera eso algo muy especial de la literatura. Dice que él va viviendo la literatura, que está dentro de él, que vive un poco literariamente.

Otra cuestión interesante es que algunos cuentos tienen una estructura de crónica, género en auge hoy en día. Me dice al respecto que a él le surge esa impronta por haber estado durante diez años en el programa Nuestro Continente, por Radio Nacional. Él se encargaba de la parte literaria, y ahí aprendió a hacer crónicas. Resulta ser que los textos de ‘Tributo a nuestro continente’ -libro de ensayos que ya he mencionado previamente- se originaron en crónicas muy cortas para la radio. Allí aprendió el límite de tiempo, y considera que por eso sus cuentos son cortos. En la radio se dio cuenta de que la gente necesita ser impactada por algo para prestarle atención.

Finalmente le pregunto sobre la extensión, si cree que sería capaz de escribir una novela, si le interesaría, y la respuesta es que ya lo hizo. Me dice que tiene dos novelas inéditas, que las está trabajando y hace años que las tiene. Por un  lado, ‘La memoria del olvido’, en relación con su propio cuadro familiar, quizás la razón que lo ha inhibido de publicarla. Por otro lado, ‘El Oficio del tiempo’, continuación de la anterior. Calcula que tienen una extensión ciento cincuenta páginas cada una. No imagina escribir una novela de trescientas páginas o más. 

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