COLUMNA DE OPINIÓN – La autogestión de la inteligencia emocional en el ámbito educativo, por María Cecilia Rossi

“Intervención con herramientas de la inteligencia emocional y la autogestión de las emociones, en el ámbito educativo”

BIO de María Cecilia Rossi

Actualmente, se desempeña como docente y creadora de proyectos infantiles de arte en diferentes instituciones estatales y privadas de la ciudad de La Plata. Con amplia trayectoria, integró el grupo de arte interdisciplinario «los del quinto elemento», desempeñándose como coreógrafa y dirijió el grupo «Devenir» danza contra danza diez años. Además es autora de cuentos.

LIBROS PUBLICADOS

  • De cómo el hada Brillalba recuperó su magia 2006-2007
  • Selenia: el hada de los sueños (robadoras y cuidadoras)2007-2008
  • Zénigma: el hada de los secretos2008
  • Crisaride, un hada de hielo pero con un corazón fuerte y noble 2009
  • Abracadabra: entre brujas y hadas las cosas están complicadas 2011
  • Rascacielos: El engaño de las hadas, 2012
  • El refugio de las hadas, 2012
  • Las mariposas de Fran, 2015

Partiendo de la idea que la inteligencia emocional es la capacidad de poder reconocer los sentimientos propios y ajenos, descubrir las emociones, reconocerlas y aprender a manejarlas, mi propósito será abordar la autogestión de las mismas en el ámbito educativo. Este trabajo constituye un desafío que me interesa promover en todas las etapas del educando, brindando herramientas para el docente, promoviendo en el ámbito académico un proyecto que invite a los niños a que asuman responsabilidades, entiendan lo diferente, desarrollen la empatía o capacidad de poder ponerse en el lugar del otro, descubran sus habilidades y potencial trabajando la auto-valoración, sus posibilidades y sus límites. Trabajar la actitud será también fundamental para triunfar en sus vidas y que a partir de ahí lo puedan llevar a otros ámbitos como la casa.

Necesitamos docentes que contemplen estos cambios, atentos a las demandas de los niños, a la interrelación con sus pares, comprender el profundo y engorroso laberinto de emociones que los atraviesan; muchos niños tienen conductas agresivas y violentas, no pueden o no saben respetar a los otros, mucho menos los límites o las normas establecidas y esto se traduce en comportamientos de más agresividad o en problemas de aislamiento y dificultades de integración.

Se puede aprender a aprender a ser emocionalmente inteligentes y esto requiere entrenamiento.

Este proyecto surge a través de una experiencia de trabajo consistente y sólido con niños que data de más de 25 años. Como educadora / terapeuta he intentado afrontar (dentro del abordaje integral) al niño en su expresión total y, en este camino me he ido nutriendo de otras técnicas complementarias que permitieron darle al proyecto un enfoque más profundo que no sea sólo expresarse a través del arte sino transformarse a través del arte (la búsqueda es menos estética que aquello que Michael Foucault denomina “cuidado del sí”). Como directora de este proyecto en el Centro Creativo La Plata, tuve el placer de intervenir a través de la metodología, los cuentos “si viven”, cuya realización ha sido sostenida en el tiempo con presentaciones en diferentes ámbitos educativos, escuelas, jardines, etc. Es a través del mundo de los cuentos, la imagen, el sonido, como pude ir descubriendo el proceso de transformación en quienes lo recibían y participaban de los mismos, ingredientes como la fantasía, el desarrollo de la imaginación, el pensamiento simbólico, el juego del como sí, la creatividad y la forma de cómo estos se involucraban en la historia, abría un abanico de posibilidades para poder acceder al mundo de sus propias sensaciones, emociones y pensamientos. De este acerbo se puede obtener valores, ejemplos e identificaciones que a la vez eran transformadoras, había un antes y un después del trabajo.

Hoy no sólo los adultos se estresan sino que el estrés es cosa también de los niños, vivimos en un mundo vertiginoso, donde la velocidad se apodera y gobierna nuestros días, en esta sociedad cambiante donde todo ocurre de prisa y todo cambia de inmediato, detenerse a escuchar es todo un desafío, motivar mucho más aun, hoy el reto es aprender a permanecer a quedarnos. Acompañar.

El mundo de los cuentos es pura magia, predispone a activar otras partes de nuestro cerebro, cuando uno dice había una vez, un mundo nuevo se abre donde todo es posible, el contar un cuento no es solo el poder que adquiere cada palabra pronunciada sino el lenguaje que va más allá de las mismas, los gestos, la mirada, el contacto visual, los tonos de la voz, el énfasis, el lenguaje del cuerpo, más que trasmitir una historia se trasmite una sensación y las sensaciones perduran, porque es un lenguaje que como dicen los niños llega al corazón.

Los cuentos enriquecen el mundo interior, nos obliga a ir hacia adentro cuando escuchamos, nos lleva a otro tiempo y a otro lugar, también actúa como espejo, nos podemos ver en él a través de la identificación con un personaje, nos ayuda a resolver conflictos, desarrollar la tolerancia, aprender de esto, incorporar lo que es desconocido, como nos enfrentamos a las dificultades

Cuando se lee un cuento a un niño hay que asegurarse de que el mensaje emocional llegue.

Los cuentos con valores son una de las herramientas más utilizadas por mí en el programa de educación emocional y auto gestión de las mismas.

Hay palabras con mucha magia, con poder, descubrirlas, poder jugar con ellas, ponerle cuerpo a una emoción, ponerle color, movimiento. No es más que motivación permanente o ¿no es acaso que el movimiento genera lenguaje y la evolución del lenguaje oral está asociado con la evolución del movimiento? lenguaje corporal y la palabra en el cuerpo.

La educación emocional es un proceso continuo y permanente, que intenta desarrollar y conocer las emociones, como una herramienta para la vida, como un complemento del desarrollo cognitivo.

Lo que sienten los niños en el proceso de aprender es tan importante como lo que aprenden, por lo tanto educar la emoción, debe formar parte de las curricula, como base indispensable para el progreso del mismo y sus posibilidades de enfrentar los retos de la vida cotidiana.

Niños que sepan conocer y reconocer sus emociones, manejarlas, que puedan aprender a expresarlas, que puedan conectar más y sentir, lo propio y lo de los otros, aquello que se nos muestra como diferente y como no sabemos cómo actuar se excluye, lo diferente y lo exótico es solo otra posibilidad, hablamos de incluir pero no damos suficientes herramientas del cómo.

Solo así formaremos niños más plenos y felices, creando lazos más sanos y positivos.

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